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dc.contributorUsón Guardiola, Ezequiel
dc.contributor.authorCarranza, Marcela
dc.date.accessioned2011-11-22T18:54:53Z
dc.date.available2011-11-22T18:54:53Z
dc.date.issued2010-04
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/2099.1/13543
dc.description.abstractLa mitad de la población mundial vive en casas de tierra. La tierra ha sido el material más utilizado en la construcción de viviendas desde los tiempos más remotos. Representa una enorme parte de el ambiente construido, y es el resultado de tradiciones ancestrales. Con el surgimiento de nuevas tecnologías y en especial el uso intenso del cemento Pórtland, en la reconstrucción de ciudades europeas luego de la segunda guerra mundial, el paradigma de la modernidad se instala y descarta el uso de la tierra como material de construcción. Recién será a partir de los años 70, con la crisis energética mundial, que algunos jóvenes investigadores rescatan la cultura constructiva del uso de la tierra. La Construcción genera un enorme impacto ambiental, y consume actualmente una cantidad muy importante de recursos naturales no renovables, como son el petróleo y el carbón, y utiliza el 60 % del total de materias primas, a lo que se suma el gran volumen de residuos que genera, directos e indirectos. Razones lógicas que fundamentan el argumento de una construcción mas ecológica y solidaria. - Una razón económica: Porque en principio la tierra está al alcance de todos y disponer de ella para construir disminuye los costos notablemente. La tierra, como material de construcción, a menudo no requiere un transporte, y casi nunca se ha de comprar; por ello, disminuye claramente los costes. El mismo proceso constructivo, debido a su simplicidad y calidad, reduce o elimina otras operaciones que requieren especialización (colocación de aislamientos, revestimientos interiores...), reduciendo aún mas los costes y facilitando su implantación en países con tecnologías no desarrolladas. - Una razón de calidad: Las propiedades constructivas de la tierra permiten obtener, igual o mejor que otros materiales, unas condiciones adecuadas de confort y, sobre todo, garantiza una capacidad de aislamiento tanto térmico como acústico, muy por encima de los materiales convencionales. Gracias a su “masa térmica” la tierra tiene la facultad de calentarse y enfriarse muy lentamente, actuando como un acumulador que libera la temperatura poco a poco, en un efecto similar al del agua del mar (llamado “inercia térmica”), suavizando los cambios climáticos entre la noche y el día, o entre las estaciones, sin gasto energético, de forma totalmente natural. - Una razón ecológica: La utilización de un material propio del entorno, cálido y agradable a los sentidos, permite a las construcciones una mejor integración en el paisaje. El proceso de obtención de la tierra estabilizada, minimiza la producción de residuos, ya que no requiere un proceso industrial de fabricación. Para adobar la tierra (estabilizarla), se pueden emplear una gran variedad de productos orgánicos e inorgánicos de origen natural. El 31% de CO2 que se genera por la extracción y fabricación de otros materiales de construcción ( considerando 50 años de vida útil según valores estadísticos CIES y datos de Wadel img. 1.2 Pág. 15) puede reducirse considerablemente, ya que la técnica que se utiliza es mecánica. Debido a su capacidad de aislamiento térmico, la integración de calefacción o aire acondicionado, puede reducirse o eliminarse, lo cual contribuye a que el 64 % de CO2 que se da por uso y mantenimiento sea menor. Una estabilización adecuada permite obtener propiedades óptimas de impermeabilización, resistencia, etc., en mayor o menor grado según las condiciones de cada caso particular (climatológicas, medioambientales). La arquitectura vernácula en muchos casos se ha probado inadecuada a la resistencia de terremotos fuertes y es la responsable de la mayoria de fatalidades humanas cuasadas por terremotos, haciendo un llamado a la participacion de la comunidad de ingenieros estructurales. Históricamente la mayor causa de muertes por terremotos fuertes ha sido el colapso de edificios. Es por eso, que se ha hecho un gran esfuerzo, a nivel internacional por investigar las posibilidades de estructurar la arquitectura con tierra de manera que se pueda ser antisísmica. En diferentes países del mundo se han hecho manuales con técnicas de mejora o adecuación estructural, para este tipo de arquitectura. El más conocido es el manual Gernot Minke.
dc.language.isospa
dc.publisherUniversitat Politècnica de Catalunya
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Spain
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/
dc.subjectÀrees temàtiques de la UPC::Arquitectura::Arquitectura sostenible
dc.subjectÀrees temàtiques de la UPC::Desenvolupament humà i sostenible
dc.subject.lcshBuilding, Adobe
dc.subject.lcshArchitecture -- Environmental aspects
dc.subject.lcshEarthquake resistant design
dc.title¿Existen técnicas adecuadas de construcción con tierra para países sísmicos?
dc.typeUPC Master thesis
dc.subject.lemacConstruccions de terra
dc.subject.lemacArquitectura -- Aspectes ambientals
dc.subject.lemacConstruccions antisísmiques
dc.rights.accessOpen Access
dc.audience.educationlevelMàster
dc.audience.mediatorFundació Politècnica de Catalunya


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